Un genio entre las sombras del olvido. Alejandro Colina: su obra en imágenes [07 de octubre - 18 de noviembre 2007]
Ha de ser un trotamundos con su cámara fotográfica a cuestas para poder captar todo lo que despierta su interés, que en un territorio tan vasto es también variado, desde las escenas familiares que comenzó a tomar cuando muchacho, hasta las vistas de la naturaleza que, cual prodigio de la creación, se fueron abriendo ante sus ojos, mirando también la interioridad como un todo, para no quedarse en la simple apariencia.
Se combina de esta manera la técnica con el arte. Un artefacto provisto de lentes, obturador y láminas en las manos de una persona capaz de saber utilizarlo con habilidad, buscando la profundidad de las imágenes para darle ese toque de sensibilidad palpable a la vista, conmovedor por lo que en sí representa, capaz de despertar cualquier sensación…
Las estatuas de Alejandro Colina se levantan en lugares públicos, plazas y parques de gran parte del territorio nacional, imponiendo su presencia monumental a los transeúntes, innovadora en la concepción de los volúmenes y las exageraciones anatómicas, porque quiso el artista expresamente dejar constancia de la existencia de la raza indígena en esta tierra de gracia…
Su obra más significativa la realizó a partir de 1940. Entre ellas el Indio Guacamaya en la ciudad de Valencia, instalado en la urbanización del mismo nombre que luego pasó a ser Carabobo. Ciertas partes de cemento de esta escultura fueron mezcladas con arenas del Cabriales. Los relieves del podio en donde se ejecutan las retretas en la Plaza Bolívar de esta ciudad, ordenados por el ayuntamiento en el año 1951 en preparación para el Cuatricentenario. La escultura El Piache, ubicada también en el Colegio de Médicos de Valencia, para la sede que se inauguró en Guaparo en el período 1952-1953.
El Indio Caricuao, que dio nombre a la urbanización de Caracas que se construyó a sus alrededores. El Indio Yaracuy es símbolo del estado al que dio su nombre. El Indio Manaure se levanta en Coro. En San Juan de los Morros está su monumento a la bandera y un busto de Simón Rodríguez. Su obra más célebre, María Lionza, ubicada en la autopista Francisco Fajardo de Caracas, es reconocida como un icono de la capital de la República, sacerdotisa mítica del culto mágico-religioso de los pueblos de herencia indígena.
Con esta exposición de fotografías de la obra monumental de Alejandro Colina, ha querido Alexis Pérez-Luna revalorizar el legado artístico del maestro, dando a conocer también otros de sus trabajos más significativos pero menos conocidos, como el mural que está expuesto dentro del Hospital Psiquiátrico de Caracas, así como la estatuaria de 12 cabezas y bustos que representan diversas formas de enfermedades mentales, en la que los pacientes fueron sus modelos. Otras maquetas y proyectos no pudieron concretarse por falta de financiamiento y por mezquindades políticas, permaneciendo como parte del acervo familiar al que Alexis Pérez-Luna ha tenido acceso por ese vínculo afectivo que lo unió a los descendientes del célebre maestro de la escultura indigenista en Venezuela.
El privilegio de poder apreciarlas fuera de su contexto original es posible gracias al enlace de arte y comunicación entre estos dos artistas imagineros de la memoria colectiva.
- Extracto del texto escrito por Cora Páez de Topel para la exposición.