Antología imaginaria de cuentos privados [08 de febrero - 15 de marzo 2009]
CUENTO SIN FIN…
En las artes plásticas todo nace con una línea; sí, en el dibujo; y a partir de allí se establecen todos los lazos de relación. Esa línea se expande, se transforma, encierra y a la vez abre contornos que denotan lo que conocemos y lo que imaginamos: allí empieza el cuento. Esa línea con frecuencia desaparece, o más bien soporta el paso y presencia arropadora del color, quedando así sepultada por la pintura. Esa misma línea primigenia está en cualquier parte: sobre un papel, un lienzo, un pedazo de madera o un metal descartado o incluso en el aire.
Esa línea, antes invisible, la hemos realizado como todos desde siempre, pero más recientemente la respetamos de forma consciente, dejándola echar sus propios cuentos. Las líneas de hoy corresponden a ese periodo de realización y constituyen, la materialización física y plástica de inquietudes creativas ante la realidad que nos circunda -el gran escenario- y un universo personal en relación con este como ser social, allí aparecen y se diversifican los cuentos: somos por un lado protagonistas y por otro, testigos de los mismos.
Recordando a Octavio Paz,
Cada obra es una respuesta a un estimulo exterior o interior. La circunstancia es aquello que nos rodea y que, ya como obstáculo o ya como acicate, es el origen de la obra, el accidente que provoca su aparición. Pero las circunstancias no explican ni sustituyen las obras, que son realidades autónomas. Las obras nacen de una circunstancia, y apenas nacidos, se liberan de ella y viven una vida independiente. En el arte se despliega el misterio de la libertad humana: el accidente, la circunstancia, se convierte en obra.
Creemos en eso porque la línea ha sido la circunstancia (cuento) que, en serie y paso a paso, nos ha traído hasta este momento; porque también es un hilo de vida que hemos seguido para satisfacer nuestra necesidad de contar. Creemos entonces que somos, como decía un viejo amigo, comunicadores. Pero, amén de comunicar también nos expresamos a nosotros mismos a través de ese acto. Es por eso que tratamos de ser lo más directos que podemos a la hora de trabajar, correspondiendo también al deseo de hacer un arte que pueda ser fácilmente captado, aunque no necesariamente entendido. Detrás de toda esa sencillez y obviedad hay algo más o, por lo menos eso se pretende, a veces se logra otras veces no.
Como acróbatas en el circo de la vida, jugamos con la línea, ella también juega y; al igual que nosotros, siempre está en formación y no es un algo terminado, es por esa razón que se permite experimentar y dar saltos en nuestro trabajo: dejar, ensayar, retomar. Por eso también la seguimos, sabiendo que aun cuando termine, volverá a empezar.
Pero ese será otro cuento.
- Miriam Perales Fuentes
Dedicatoria
A mis padres, Sergio Perales C. (†) y María Margarita Fuentes de Perales.