Dibujo, pintura y grabado son hábilmente conjugados, como sólo el riguroso trabajo realizado por la mano del maestro de cuna francesa y de corazón valenciano puede hacerlo, en ésta su primera muestra del año, en su segunda tierra, donde magistrales piezas de distintas épocas se balancean armoniosamente sobre papeles y telas en esta puesta en escena antológica, donde sus característicos personajes aparecen cual rescatados de sus realidades, tan disímiles como convergentes éstas sean: cotidianas, históricas, mágicas, botánicas, zoológicas: sustentando el argumento y la textura de la propuesta plástica de Alexis Gorodine, quien siempre presente en la memoria artística y afectiva de nuestra realidad geográfica, constituye una referencia constante haciéndonos inmensamente privilegiados el poder considerarlo como “nuestro”.
Alejandra Simonetti López
Directora GDEV
La búsqueda de Alexis Gorodine es relevante, en muchos aspectos, de este espíritu de aventura, de esta explosión espontánea de la superficie, que dispersa los elementos en una diseminación controlada, afirmando así poluciones de su ser profundo.
- Gerard Xuriguera
Cuando hablábamos de signos, orden y luz era para acercarnos metódicamente a una obra que no se dejaba entender a primera vista. Los signos de Gorodine son escasos, en nada literarios. Son restos desordenados e ilegibles como los más hermosos poemas de Lautre-mond.
- Axel Stein
La obra de Alexis Gorodine al mismo tiempo que hace manifiesto de un gran dominio de las técnicas tradicionales de la acuarela y el grabado (...) Su realismo es producto de una atenta observación de la naturaleza y de una aguda percepción de su lirismo (...) además de impresionarnos por su verosimilitud casi científica, nos mueve a reflexiones, por ejemplo, sobre las diferencias entre esencia y existencia o entre ilusión y realizado entre lo recordado y lo soñado.